Casa do Caminho
Experiencias de los Voluntarios |
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Amy Trass voluntaria de Enero hasta Marzo 2004Es realmente difícil decidir por donde empezar a hablar de todos los de la Casa do Caminho, ¡hay tantas cosas maravillosas que decir! A pesar de que yo me quedara sólo 5 semanas (¡que no fueron suficientes!) sentí la Casa do Caminho como si fuera mi casa brasileña, porque todo el mundo me dio calurosamente la bienvenida en esa familia tan unida... ¡no pasaba un día sin que recibiera toneladas de abrazos y besos de los niños y de todos los demás! La Casa do Caminho es un lugar muy especial, es difícil describirlo con palabras porque es tan sorprendente, pero es algo que puedes sentir en el corazón, y las personas que viven allá han cambiado mi vida. Había tanta energía y felicidad en las vidas de esas personas, que llegaba a ser contagiosa, de manera tan intensa que no puedes evitar de acabar haciendo tuyo un poco del espíritu de los brasileños. Me fui allá para ofrecer mi colaboración y ayudar como podía, pero creo que en realidad siempre supe que habría recibido más de lo que podía dar con esta experiencia de voluntariado en la Casa do Caminho, donde las personas son tan generosas con su amor y cariño. Evidentemente a veces la situación era difícil, sobre todo por la barrera lingüística (¡me hubiese gustado realmente tener tiempo de hacer un curso de portugués antes!) pero de alguna manera logré comunicarme con mi portugués de Tarzán (sin gramática) y ¡doy las gracias a todo el mundo por su paciencia! Una cosa que me ponía triste era ver que los niños faltaban a la escuela a menudo, porque el autobús escolar muchas veces se rompía a causa de las malas condiciones de la carretera. Aunque los voluntarios no puedan hacer mucho con las condiciones de la carretera, hay muchas oportunidades para ayudar a los niños con su educación, coordinando el trabajo con los profesores que van a la Casa do Caminho (y que ya dan algunas clases extra en el orfanato). La mayoría de los niños (y algunas personas del equipo) tienen muchas ganas e ilusión de aprender inglés, y ¡los voluntarios pueden ser de mucha ayuda! Hay mucho material de inglés y portugués en una vieja escuela detrás del orfanato, que hemos empezado a organizar como librería para los niños, pero queda mucho trabajo por hacer. En el futuro, Ovido (el director) quiere arreglar este edificio y utilizarlo para dar clases a los adultos por la noche. Hay mucho buenos proyectos como éste en la caldera, pero, como siempre, se tarda mucho para empezar y hacer funcionar las cosas. Evidentemente cada voluntario tendrá sus propios proyectos e ideas, pero os puedo dar algunas sobre lo que los niños aman hacer en su tiempo libre (¡tienen mucho tiempo libre desorganizado!). Les encanta dibujar y pintar, por lo tanto el material de diseño y los libros para colorear siempre son bienvenidos. Les gusta también mucho la música y el baile: mientras estuve allá enseñé a algunos de los chicos algunos acordes de guitarra (tienen 2 guitarras en la Casa), además compré un tambor y otros instrumentos musicales para los niños. Estuvo bien llevar el tambor a las clases de capoeira y ver como los niños podían aprender de los expertos (algunos de los niños son realmente buenos en capoeira – ¡son pequeños acróbatas!). Una sugerencia que puedo dar a los futuros voluntarios – los niños son tan turbulentos que las cosas se estropean rápidamente, por ejemplo- es que guarden el material y los juegos en la casa de los voluntarios o en cualquier otro lugar bajo llave mientras los niños no lo estén utilizando, o posiblemente las cosas se puedan romper o perder. A los niños también les gustan los juegos con la pelota o las actividades al aire libre, como ir a nadar al río, a las cascadas o a la piscina. Claire (otra voluntaria) tiene una verdadera pasión para enseñar a los niños a nadar correctamente (algunos de los niños mayores ya saben) y los propietarios de la piscina local dejan amablemente que los niños del orfanato naden gratis. Evidentemente, da igual lo que hagáis, la cosa más importante es amar a los niños, ¡cosa que es muy fácil! Muchas veces los niños se pelean por tu atención, y puede ser un poco cansino, ¡pero vale la pena! Otro momento interesante de mi experiencia en la Casa do Caminho fueron ¡las fiestas! La primera fue la de despedida de Bart, que él organizó con juegos y actividades por la tarde, y luego una noche de etiqueta en la discoteca. ¡Fue un éxito inmediato! Evidentemente fue un poco complicado de organizar, pero con la ayuda de Claire y otras personas de la Casa do Caminho hicimos otra fiesta para los niños antes de que me fuera, que fue muy divertida. Evidentemente montar una fiesta no es un requisito que se pida a los voluntarios y además vale dinero, pero cada uno seguramente sabrá como hacerlos divertir. Casa do Caminho es un lugar maravilloso, la naturaleza de los alrededores y la ecología son fascinantes... Vi muchas cosas nuevas e interesantes, incluso luciérnagas (son tan hermosas, como estrellas fugaces), muchos tipos de pájaros y lagartos, hormigas “leafcutter” (a primera vista parecen una línea de hojas con patas que se mueven!), murciélagos enanos y ¡un escarabajo grande como mi mano! Además, una cantidad impresionante de plantas y árboles de frutas exóticas (la guava es mi preferida – ¡a los niños les encanta trepar los árboles y recoger fruta para ti!). Evidentemente, los niños a menudo juegan y pisan a los insectos, y yo, siendo una ecologista, intenté re-educarlos pero no creo que lo haya conseguido! Resumiendo, mi experiencia en la Casa do Caminho fue fantástica y me inspiró mucho, fue una de las mejores de mi vida, y la recordaré siempre con cariño. Fue muy duro despedirme cuando me fui, y desde que volví a Nueva Zelanda pienso mucho en todos ellos y ¡estoy planeando volver dentro de dos años para reencontrar a todo el mundo! Espero que tu también puedas vivir esta experiencia en ese lugar tan especial. Meritxell Calzon voluntaria de Marza hasta May 2005Explicar mi experiencia en Casa do Caminho en palabras se hace dificil, han sido tres meses llenos de trabajo y voluntad, pero sobretodo, llenos de sensaciones y mucho, mucho cariño.Llegué despues de llevar dos meses viajando por Brasil, así que ya me había aclimatado a la forma de vivir brasileira, a su clima, a su comida y a su ritmo de vida. En lo primero que me fijé a mi llegada al orfanato fue en la belleza del lugar donde está situado , rodeado de vegetación, en continuo contacto con la naturaleza. Después te van presentado a los verdaderos protagonistas de esta historia, los niños, y en ese momento te parecen todos iguales y no recuerdas ninguno de sus nombres. Ellos te reciben con sus mejores sonrisas, felices de la llegada de una nueva persona que les viene a ayudar. Me adapté muy rápido a ellos, me fue fácil porque conocía el portugués, básico para comunicarte tanto con los niños como con los educadores del centro. Y en poco tiempo entré en la dinámica de trabajo del orfanato. Básicamente nuestras tareas eran organizar actividades con los niños porque tienen mucho tiempo libre, ya que van sólo 4 horas al colegio y muchos días no acuden debido a que la furgoneta se avería con facilidad. Así que hacíamos talleres de dibujo (les encanta pintar), clases de geografía, matemáticas y caligrafía (esto no les gusta tanto), actividades como enseñarles como se hace el pan o ir a recolectar fruta a los árboles. Todo lo más instructivo posible ya que ellos tienen muchas carencias de tipo cultural, muchos de ellos no saben leer ni escribir a una edad en la que ya deberían hacerlo. Organizar este tipo de actividades requiere sobretodo mucha paciencia porque son muy dificiles de mantenerlos callados y quietos, son muy movidos, por mo decir hiperactivos, su energía no tiene fin. Más fácil resulta organizar actividades deportivas o juegos, siempre se apuntan para ir a la piscina que está a unos 45 minutos andando del orfanato por un camino precioso. El acceso a la piscina es gratuito en nuestro caso por ser del orfanato. También les encanta ir al río o a la cascada. O simplemente ir a pasear y coger flores. Son unos niños que les encantan los animales, la naturaleza y la vida al aire libre. Otras tareas que realizamos los voluntarios son llevar cada miercoles a 4 niños al dentista, y algunos lunes al pediatra. Los martes por la noche llega un camión con toda la fruta que donan las tiendas del pueblo, suele ser fruta en mal estado asi que los voluntarios nos encargamos de limpiarla. Ayudamos a servir la comida y fregar los platos. Algunas veces colaboramos con los educadores a la hora del baño, lavándoles la cabeza, ayudándoles a vestirse o quitándoles los piojos. También nos hacemos cargo de la enfermería y les curamos las inumerables heridas que se hacen al cabo del día, ya que muchas veces van descalzos y se clavan espinos en los pies o se caen... Por las noches, les encanta que les lean cuentos y que te quedes con ellos hasta que se duermen. También están las actividades de fin de semana, en las cuales a veces los llevamos a hacer excursiones en grupos reducidos, como llevarlos a la playa o al parque del pueblo. A ellos les encanta pero nosotros sólo llevabámos a los que tenían buen comportamiento. Por último ayudamos al mantenimiento general del orfanato, durante mi estancia pintamos todo el orfanato, arreglamos ventanas rotas, sistemamos una sala de juegos, reorganizamos las habitaciones.... En definitiva, si teneis ganas de trabajar, Casa do Caminho, es un buen lugar. Alguna veces, nos encontramos con complicaciones debido a que hay mucha falta de organización y a veces de comunicación. Avisaros que los voluntarios somos la comida preferida de los mosquitos y que vives con cucarachas, sapos, lagartijas y enormes arañas. De vez en cuando ves alguna serpiente. Asi que si estás pensando en ir, te tiene que gustar mucho la vida en el campo. Ah! Muchas veces no hay agua o no hay luz durante un dia o dos, son las consecuencias de vivir en la montaña. De esta forma van pasando los dias, llegan las noches y estas agotado, la jornada es muy larga pero todo el esfuezo merece la pena porque ellos te lo agradecen con un millon de abrazos y toneladas de besos. Yo en mi vida habia recibido tanto cariño, los niños te adoran y te los demuestran constantemente regalándote dibujos y cartas. Ellos sobretodo tienen mucha carencia afectiva, estan necesitados de mucho amor y cariño. Yo me he sentido en familia, en una gran familia. Los quiero a cada uno de ellos y sé que siempre los voy a llevar dentro de mi corazón. Lo más duro fue la despedida, pero ya estoy recuperada porque voy a volver de nuevo el próximo diciembre para pasar las navidades con ellos. Además, cuando los echo mucho de menos los llamo por teléfono. Me despido, no sin antes mandarle un abrazo a mis compañeros voluntarios: Nicole (Australia, gracias por arreglar la lavadora), Laura (Italia, vivan los vermes!!!), Sam (Australia, cerveza), Tom (Holanada, the thing is...), Emily (USA, see you in R.Dominicana), Elissa (Canada, my sweet roomate), Alfonso y Federica (Italia, que grande eres fede!!). Si quieres hacerles un regalo a ellos, pero si sobretodo te quieres hacer un regalo a ti mismo, participa en una experiencia tan intensa como la que yo he vivido en Casa do Caminho. 50 angelitos te están esperando!!!!
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2006
Last
Updated:
21-Jan-2007
