Experiencias: Orfanato Daya
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Denise
Hudson, de los Estados Unidos, visitó el Orfanato Daya y estuvo desde
mediados de febrero hasta mediados de marzo del 2006 en el proyecto.
Bueno, pues he vuelto sana y salva a los Estados Unidos y voy a recordar mi estancia en el orfanato de DAYA en Bhubaneswar, India, el resto de mi vida. Me enamoré de cada uno de los 20 niños que viven allí. Eran listísimos y muy curiosos.
Pude llevar algún material educativo y cosas de las que el orfanato carecía. Los niños estaban emocionados y felices de recibir todo esto, pero lo principal es que eran como esponjas y absorbían todo el amor y la atención que Jacon y yo les dábamos. Me los quería traer a todos a casa.
A cualquiera que esté pensando en trabajar de voluntario le diría que resultó ser la experiencia que más me ha llenado nunca. Sin embargo tienes que estar preparado para afrontar la pobreza y la enfermedad hasta un límite que francamente no me podía imaginar. Eso sí, no me llevó mucho tiempo adaptarme, y una vez que lo hice, ¡disfruté al máximo!
Estaría encantada de dar cualquier información y no dudéis en dar mi email. En pocas palabras: “ sin dudarlo, sí…ve…la experiencia será como una bendición que cambiará tu vida. Esos chicos te necesitan y a cambio te entregarán su corazón”.
Shanti, el director, y su familia nos alojaron e hicieron sentir cómodos en todos los aspectos. Lo único que nos costó hacerles entender es: "No, de verdad, no quiero nada más de comer"! . Cuando fui, esos niños sólo tenían algo de ropa, algunos ni zapatos, muy pocos juguetes, juegos y libros. Pude ingeniármelas para llevarles un DVD y todavía se me llenan los ojos de lágrimas cuando recuerdo la primera vez que vieron "El Rey león" y otras películas. Tenían los ojos abiertos de par en par y grandes sonrisas en la cara. Resultaba tan motivador presenciar cómo los niños veían cosas por primera vez. Mostraban un nivel de interés y una emoción de las que hoy en día muchos niños americanos carecen.
El primer día me dieron la bienvenida con flores y canciones y danzas tribales. No podíamos entendernos por culpa del idioma, pero eso no nos impidió comunicarnos con gestos, sonrisas y el lenguaje universal que es el amor. Muchos de los chicos ya se estaban comunicando en inglés cuando me fui; les enseñé lo básico y aprendieron con rapidez. Espero verles algún día de nuevo; rezo por su futuro.
Por favor, ponte en contacto conmigo a través del coordinador voluntario si tienes cualquier pregunta. Gracias por esta fantástica oportunidad.
Denise Hudson
Dubuque, Iowa
© KIDS Worldwide
2006
Last
Updated:
21-Jan-2007