Ejura– Experiencias

Un pequeño anticipo de las notas de despedida dejadas por los últimos voluntarios en el libro de huéspedes en Ejura:

30 de Abril – 31 de Julio de 2004
Scott y yo hemos estado aquí aproximadamente 3 meses y ahora, después de haber acabado de limpiar con Seline su habitación (y también de Katie), he encontrado este libro. Me ha gustado leer las cosas escritas por los demás, por lo tanto he pensado en dejar algo mío.

Mientras me preparaba para venir aquí, he leído tanto sobre Ghana, pero nunca me hubiese imaginado lo generosos y afectuosos que serían los Dada (y Murani y Taraka) y los niños de la escuela, así como los niños del vecindario, todos muy divertidos. Conseguir salir de la habitación para ir dentro de un grupo de niños bulliciosos fue todo un reto para mí y fue muy interesante. Las risas constantes detrás de la puerta, lo fueron algo menos...

Enseñé todos los días en una escuela primaria y durante el primer mes también enseñé en clases de niños mayores. Comunicarme con los niños más pequeños de la escuela ha sido más fácil para mí, aunque me costó un poco acostumbrarme a todos ellos cuando se pegaban y gritaban todos juntos “madam, madam, cambio (de color, o de lápiz). “Sir” nos ayudó a acostumbrarnos y es una gran persona y un gran maestro.

Cada día aprendí a ser más paciente y a dejar que los niños fueran sólo niños. La escuela cada día era pura diversión. El próximo año empezaré el college para profesores (de guardería a primaria) y nunca he estado tan segura de que me encanta enseñar cada día, y lo aprendí en la escuela Neo-Humanista. ¡Fue tan bonito!

Scott y yo íbamos a Kumasi durante algunos fines de semana para ir a buscar algo o para descansar, pero siempre acabábamos echando de menos Ejura en cuanto nos íbamos: la manera de Dada Haranath de hacer las cosas y de hacer sonreír a los niños, la familia de Simona-Maxwell-Kwame-Christopher y su educación y amabilidad, las travesuras de Aledgie, las risas de Mamadou y de Mayoulay y evidentemente también las historias de Dada Shivesh.

Cuando volvimos a Canadá, extrañamos mucho a todos los de la casa, al Baba Nam Kevalam, a los patos, a los peces y a Marieama, tan especial. Gracias a todos, ha sido una experiencia increíble. ¡Nos encantaría volver!

Jenna Smith y Scott Tiffin
Canada

3 de Marzo – 15 de Agosto de 2004
La vida en Ejura es como cuando miras al cielo: parece que todo esté inmóvil y que nada se mueva. Pero cuando empiezas a dedicarte a tus tareas cotidianas, antes de que te des cuenta, el cielo ha cambiado, el sol ya se ha puesto y la luna está saliendo. Así es mi vida aquí. Llevo 5 meses en este lugar ahora, y me parece que llevo una vida entera, pero por otro lado es como si acabara de llegar.

Mi corazón está lleno de gratitud para:

  • Dada Shivesh. Me encantan todas sus historias. Hemos compartido experiencias de la India y de otros lugares. Ha sido un placer ser voluntaria en su proyecto. Quisiera poderme quedar y ayudar para que este proyecto siga creciendo.

  • Dada Haranath por su sonrisa conquistadora, sus ojos brillantes, mientras merodeaba en la cocina para el placer de nuestras papillas gustativas.

  • Muranii, eres como un hermano para mí. Haces que la casa funcione para los voluntarios. Gracias por todo lo que nos has dado.

  • Taraka, eres el mejor médico que una chica enferma pueda desear. Gracias por ayudarme cuando me sentía sin fuerzas para aguantar las enfermedades africanas. Eres un maravilloso director y profesor para la escuela. Continúa con tu buen trabajo.

  • Mahadeva y Kwaku: mis hermanos pequeños, os extrañaré mucho.


En Ejura encontré una familia, amigos y una comunidad muy afectuosa. Aquí ya no soy una “obrunie”, sino la hermana Kate. En las clases de la escuela primaria soy “Madam Kate”. Amo a todos y cada uno de los estudiantes. Habéis sido profesores maravillosos, me habéis enseñado muchas cosas sobre mi misma y la paciencia y la compasión de una manera nueva.

Gracias a todos los voluntarios con quienes he compartido Ejura. Todavía me siento asombrada al pensar como, llegando de lugares y culturas tan diferentes, hemos podido convergir todos en Ghana para intentar ayudar a la humanidad.

Animo a todos los que estén leyendo este escrito a abrir su corazón a Ghana y a todas las maravillas del mundo. La vida funciona de manera sorprendente y misteriosa. Te ha llevado hasta aquí y no te decepcionará.

Por cierto, la malaria, la diarrea y el calor al final pasarán. El “twi” resultará más fácil de hablar y entender. Los niños siempre tendrán ganas de jugar, incluso cuando tu no la tengas. Algunas personas de Ghana te pedirán dinero, caramelos, galletas o que les lleves a tu país, pero también querrán compartir contigo la comida que están comiendo y siempre querrán saber cosas sobre ti.

Doy las gracias a todos los que me han dado la posibilidad de vivir esta experiencia.

Cuidaros, con todo mi cariño,

Katie-Jo
Austin, Texas, USA

10-28 de Abril de 2004
Después de haber pasado algún tiempo en la confusión de Accra, encontré en Ejura un poco de aire fresco. Las personas aquí son maravillosas, especialmente los niños. Me hubiese gustado quedarme más tiempo en Ejura, porque creo que no haya sido suficiente para pasear en el medio de la naturaleza, recoger mangos, o conocer a la gente.

He escuchado la palabra “obrunie” y la recordaré para siempre. Gracias a todas las personas de la “Namaskar House”, especialmente a Dada Haranath y a Katie-Jo. Ellas fueron muy especiales y me explicaron muchos de los tesoros de Ejura.

Tuve la suerte de viajar con una buena amiga, y le agradezco haberme llevado a vivir esta experiencia. Espero volver algún día.

Jessie Owes. USA.

9 de febrero de 2004
¡No quiero volver a casa! Me encanta este lugar, es el paraíso. El clima, la comida, la hospitalidad lo convierten en uno de los lugares más bonitos del mundo. Con la diferencia, que, además, puedes gozar del sorprendente beneficio de la experiencia de ser voluntario. Ahora me parecerá raro no ver patos en mi jardín en Canadá. El tiempo ha pasado muy rápido y tuve que correr para poder realizar todas las cosas que había planeado, ¡y eso que he estado aquí un mes! Los progresos que he visto en la escuela son sorprendentes, especialmente en la escuela primaria. Dada, Morani, Tapan y Mahadeva me han acogido tan bien y me han ayudado tanto que no se como habría podido sobrevivir sin ellos. ¡Todas las cosas que me ponían en dificultad en Ejura (los gallos por la mañana, los niños que gritaban “bruni dame dinero” y los mosquitos) pierden toda la importancia en comparación con todas las cosas y las personas que amo de esta pequeña y sorprendente ciudad!

Abe Giesbert (Quabena)
Canadá

6 de enero – 15 de febrero de 2004
Abe y yo hemos vuelto de Ghana el lunes. Estuvimos sólo 6 semanas y nos hemos encariñado tanto con todo el mundo y con todas las cosas que fue muy triste irse.

En Ejura me sentí como en casa. En Ejura enseñé en una escuela primaria durante 4 semanas. Durante el primer día, entré en un aula donde había 25 niños, de 3 a 8 años, que no hablaban una palabra de inglés. Era una habitación de cemento, con una vieja pizarra y algunos bancos. Me sentía perdida. No sabía que hacer con ellos. Intenté cantar canciones y jugar, y funcionó durante un rato. Durante el resto del tiempo, dejé que los niños jugaran fuera, porque no sabía que hacer. Los niños de tres años querían jugar todo el tiempo, mientras los de 8 querían aprender, por lo tanto me sentía perdida. Durante toda la primera semana, compré materiales para la clase, pinté las paredes, e intenté pensar lo que tenían que aprender los niños. Hice un pequeño teatro, un rincón de lectura, un rincón para rompecabezas y juegos de cartas, un área de juegos de construcción y un rincón de la creatividad y escritura. En la primera semana hubo muchas peleas para los materiales, un poco difícil de manejar, ya que en mi curso de Educación Infantil me enseñaron a solucionar conflictos intentando explicar el problema y hablando, y yo no hablaba su idioma. Para solucionar las peleas, diseñé mucho y representé los problemas, y cuando de verdad lo necesitaba, tenía la ayuda de algunos estudiantes mayores para la traducción. Durante la cuarta semana las cosas iban ya muy tranquilamente. En cuanto tenga las fotos, estaré encantada de compartirlas con vosotros.

Para los que iréis a Ejura, divertiros sin tener miedo de nada. Me sentí más segura en esta ciudad que en mi ciudad natal en Canadá. Muchas gracias en especial a Emma, quien me ayudó mucho con las clases, a pintar las mesas y a aprender las canciones de los niños. Y a Abe, por ayudarme con los niños más bulliciosos. Y a Toee por hacer tan bonita la habitación con los murales de las paredes. Espero volver a Ejura algún día. Fue una experiencia de vida que siempre recordaré y que recomiendo hacer a todo el mundo.
Katie Storz
Canadá

12 de diciembre de 2003
A ver, por donde empiezo....Vine a Ejura para escapar de la manera de vivir tan ecléctica de Accra. No tenía ni idea de que durante el poco tiempo que pasaría allí, me enamoraría de las personas y de la cultura de Ejura. Ir a Ejura me ha dado una nueva imagen de Ghana. Aunque a veces me sentía perdida, extrañaré mucho la multitud de niños que me seguían por todas partes. Los gritos de “Kootoko” que resonaban en cada árbol, arbusto o planta siempre estarán grabados en mi memoria. El martilleo rítmico de fufu será un saludable recuerdo de los tiempos pasados. ¡Y quien podrá olvidar la diversión de la iglesia Deeper Life Bible Church! También le doy las gracias a Dada, quien me abrió las puertas de su casa para contarme sus interesantes historias y mi experiencia no hubiese sido la misma sin el amor y los cuidados de Morani, Tapan, Mahadeva. Nunca olvidaré nuestros lindos paseos al “master unit” y todas las horas que hemos pasado intentando comunicarnos a pesar de las barreras del lenguaje. Los niños bonitos, los gatitos curiosos, las mujeres y su duro trabajo, los patos, las ovejas, todos se han convertido en una parte importante de mi vida aquí. Los niños que gritaban cuando veían a la “bruni” trepar el árbol de mango...¡qué buenos los mangos! La mirada de Isaka cuando recibió una camiseta nueva, la maravillosa sonrisa de Maxwell, y los intensos ojos de Mammi. El día del desastre de las pegatinas, los partidos de fútbol, las noches de baile. Podría seguir para siempre, pero acabaré con la esperanza de volver algún día a esta tranquila vida de campaña.
Con mucho cariño,

Emily (Kootoko) Dayton,
Ashland, Oregon, USA.

29 de noviembre – 5 de diciembre de 2003
Cuando llegué a Ejura tenía muchas esperanzas de vivir experiencias excitantes. El viaje es largo, pero interesante. El cambio de aire desde Accra se nota en seguida, el aire de Ejura es muy refrescante. Cuando llegué, me decepcionó descubrir que la escuela ya se había prácticamente acabado, y que sólo habríamos podido supervisar los exámenes. Me hubiese gustado participar un poco más. A la semana de estar allí, contraje la malaria. Eso empeoró seguramente las cosas, pero pude disfrutar de los patos y de los niños en el jardín.

A pesar de que me quedara poco tiempo, fue muy útil y creo que aprendí mucho. Gracias a todas las personas de Ejura, en especial a los otros voluntarios, a Dada, a Murani, a Mahadeva y a Tapan; aprecié vuestra amabilidad hospitalidad y generosidad.

Alison, Ontario, Canadá

3 de septiembre – 14 de enero de 2004
Hace tres meses y medio, siguiendo la guía de la linterna eléctrica de Mahavera, recorrí el camino desde la tienda de Dada en la ciudad hasta esta casa, que pronto llamaría mi casa. Esa primera noche, escondido por la oscuridad, estaba un camino que hubiese aprendido bien, así como caras que reconocería mejor con la luz del día y voces que no dejarían de gritar “bruni” (persona blanca) y de darme la bienvenida. ¡Que bienvenida me dieron esa noche, y que experiencia ha sido desde entonces! Compartí momentos buenos y no tan buenos durante mi estancia. Aunque tengo que decir que lo bueno fue ciertamente superior a lo no tan bueno. Mientras enseñaba en la escuela primaria (todo un desafío) aprendí mucho sobre los niños, sobre la vida en una ciudad africana, la escuela en Ghana y sobre mi misma, mucho más de lo que creía que fuera posible.

Mientras vivía en la casa, me trataron como a una reina y no se por quien empezar a dar las gracias, especialmente a Moran, y creo que nunca podré agradecer lo suficiente la hospitalidad que recibí. Ahora estoy aquí después de haber viajado un poco y de haber estado en Accra para los meses que me quedaban, aunque es aquí donde me siento en casa. Mi vida en Accra me llama, pero visitaré mi casa lejos de casa todas las veces que podré. Los que vengan después de mí no tendréis que dudar, recibiréis el mismo cariño y amistad que yo encontré aquí, y ¡deseo a todo el mundo suerte con la escuela!

Emma Smith
Nova Scotia, Canadá

21 de noviembre de 2003
Cuando llegué a Ejura no sabía que esperarme. Las personas aquí simplemente cultivan amor y amabilidad los unos para los otros, y para mí también. Esto es algo que no se encuentra todos los días. En los EEUU luchaba para encontrar la simplicidad, la salud y una nueva paz mental. Viviendo aquí he encontrado todas estas cosas.

He acabado amando todo lo de aquí. De todas maneras, las pequeñas cosas serán las que extrañaré más. Cosas sencillas, como el llanto constante de Satya pidiendo comida y atención, la grande sonrisa de la “señora amante del hielo”, todas las veces que las chicas pasaban con los contenedores gigantes de agua en la cabeza, se paraban y me saludaban y entonces los cubos de agua se les volcaban, o el chico solitario que, cuando no había nadie más, venía y se sentaba a tu lado y sonreía. Todas estas cosas y muchas más son las que extrañaré. Espero que los que vengan en el futuro puedan vivir estos momentos impagables.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a Dada Shivesh, a Morani, a Tapan y a Mahadeva porque han hecho que este lugar fuera mi “casa lejos de casa”. Os extrañaré a todos. Con una paz y un cariño que durará para siempre,

Daniel Isner
Washington DC, USA.

6 de noviembre de 2003
Cuando llegué la cultura tan diferente me impresionó, pero me acostumbré rápidamente. Creo que Ejura sea una comunidad hospitalaria y amigable. El cariño, a pesar de todas las propuestas de casamiento que recibí, fue increíble. Creo que la dieta vegetariana me ha convertido en una persona más sana y me siento mucho más fuerte por eso. Muchas gracias a Mohami e Dada por darme de comer y por el espirito generoso de Dada. Aunque la escuela primaria fue una tarea desalentadora, al final creo que logramos progresar. Extrañaré las sonrisas listas de la clase, la simplicidad de la vida aquí que he aprendido a apreciar, y, por supuesto, el buen tiempo. Gracias por todas estas experiencias tan enriquecedoras. Os enviaré copias de mis fotos, para que podáis ver mi experiencia a través de mis ojos.

Muchas gracias,

Con cariño, Camilla Beinart,
UK

2 de septiembre de 2003
Es difícil creer que he llegado a sentirme tan cómoda aquí sólo en pocas semanas, hay una paz tan profunda que difícilmente he encontrado – aún cuando los gallos cantan, los patos se quejan los niños lloran y las ollas hacen ruido, mientas el sol calienta, hay paz.

Escribo esto el día antes de mi viaje de vuelta, con el sonido de los grillos de fondo, que me duele dejar. Un millón de gracias a Dada Shivesh, Tapan, Rakesh, Mahadeva, Abaviv y Abongo por hacerme sentir tan bien y tratarme como una princesa. Espero que los que vengan reciban de los vecinos el mismo cariño, amistad y humor que hicieron que mi experiencia fuera tan maravillosa.

Lo único que siento es haber perdido la estación de los mangos - ¡creo que tendré que volver!

Con mucho cariño a todos,
Ananda Hall,
Londres, UK

Kate MartinLlegar a Ghana fue una experiencia completa, también gracias a la ayuda de Didi y su asistencia en recogernos y enseñarnos los alrededores. Aunque Martin ya había viajado antes a Africa Occidental, era mi primer viaje a Africa y me asaltaron las vistas y los olores de Accra – poco sabía todavía de lo que me esperaba! Leer más

Kate Happell (Australia) y Martin Dunton (UK)
Voluntarios en la escuela primaria de Ejura, del 3 de julio al 27 de agosto de 2003

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