Cómo
es vivir en un país diferente? Qué puedo hacer para ampliar
mi horizonte? Qué puedo aprender de una cultura diferente, y hay
cosas que la gente puede aprender de mí? Con estas preguntas, que
estaban preparadas para contestarlas, empezé mi aventura como voluntario
en África. Tras la organización ICA (Instituto
de Asuntos Culturales) donde yo participé en un curso de métodos
participatorios, me puse en contacto con United Action for Children.
Entre muchos proyectos en África, escogí a trabajar con
UAC en Camerún. UAC me parecía una organización
donde podría utilizar mi experiencia como profesor de arte.
Preparar mi viaje era un período interesante. Era la primera
vez que viajé fuera de Europa. No sabes qué esperar y
cómo vas a reaccionar a vivir en un ambiente totalmente diferente.
Para saber más, contacté con diferente gente holandesa
que hace tiempo había sido voluntaria en la organización.
Gracias por sus cuentos positivos, abandoné mi país sin
cualquier miedo.
Durante mi primera semana en Buea, estaba alucinando por completo.
Empezé cuando mi avión aterró. Vi árboles
y plantas que nunca había visto antes. Vi a una mujer que estaba
paseando junto al pista de despegue. Pasamos al lado de ella; estaba
trayendo una cesta con madera en la espalda. Estos días experimentaba
cómo es cuando todo alrededor de tí es diferente. Me sentía
un niño recién nacido y me extanaba en absoluto cómo
podía trabajar. Este sentimiento cambió muy rápido.
La família de Sr Orock se preocupaba de mí, y me introdució
en la vida africana compartiendo su comida y vida conmigo.
Las
primeras semanas en UAC traté de enterarme, en la medida de lo
posible, de los programas diferentes. Me encontré con todos los
voluntarios y miembros del personal, y charlaba mucho con todos. Juntamente
con la organización, me dediqué a ensenar en el departamento
de pintura en el curso vocacional. Estos niños eran muy diferentes
a los que yo estaba acostumbrado. Los chicos tenían 12-20 años.
La mayoría de ellos había recibido poca educación
porque no habían tenido la posibilidad de terminar la escuela
primaria o secundaria. Cuando no hay dinero, esto significa el fin de
la educación para muchos niños en Camerún. Era
un gran placer tabajar con estos chicos. En general, creo que yo aprendía
tanto de ellos que ellos aprendían de mí. Les daba mi
conocimiento y ellos me daban la manera africana de vivir, de charlar,
de pensar. Su motivación ejerció influencia en mí,
muchos de los jovenes holandeses podrían aprender de su modo
de ver.
Encima
de trabajar con jovenes, trabajaba con el personal local y con otros
voluntarios európeos y asiáticos. Trabajar con gente de
diferentes países era muy interesante para mí. Como un
európeo, trabajas en un continente diferente con sus propias
reglas. Si sólo utilizas tu mentalidad európea, no se
va a ninguna parte. Tienes que adaptar la cultura como te encuentas
con ella. En UAC todo el mundo trabaja juntos cada día. Todo
el mundo tiene que tropezarse con las diferencias entre uno y otro.
Fuera de estos encuentros, la organización está aumentando.
Por supuesto, había dificultades: Me preguntaba miles veces ¿Por
qué lo hace así? ¿Que es el sentido de esta reacción?
Pero en general, UAC es un lugar donde la gente se encuentra, charla
y aprende.
Mi estancia en Camerún y Buea espacialmente era un tiempo maravilloso.
Conocé a mucha gente amable, una cultura cariñosa, pacífica
y amistosa. UAC era un lugar donde podía enseñar y aprender.
Espero que la organización siga creciendo porque eso es absolutamente
precioso y necesario. Nunca voy a olvidar esta aventura especial.
Wietske Cuperus, Netherlands
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